domingo, 21 de septiembre de 2014

Capitulo 7 - Un encuentro en la playa - Segunda Parte (+18)

Me puse en pie rápidamente, (Sorpresivamente el mareo había desaparecido), saludé a los chicos.
-Se ha llenado el ambiente de mierda, dijo Cristián al levantarse.
- Tienes razón, mejor ve a cagarte a otro lado,  respondió Benjamín.
No entendía que pasaba, parece que estos dos se conocían de antes.
Cristian se abalanzó contra Benjamín e intentó darle una bofetada, pero éste la esquivó y le dio un puñetazo en el estómago. Sus amigos  los separaron, Leonardo tomo a Nicole de la mano y comenzó a caminar más adelante.
Cristian se acercó a mí y me sonrió por favor disculpa el espectáculo, no quiero que pienses mal de mí, me dijo.

Sentí un tirón en mi mano, ¡tú te vienes conmigo!, me dijo Benjamín, mientras me llevaba a tirones.
-¡Espera! ¡Suéltame!, le dije y trataba zafarme
- ¿Qué hacías con ese tipo?, me preguntó
- Nada solo charlábamos, un momento…. ¿estás celoso?

No respondió nada y sólo siguió tirando de mi brazo hasta que nos alejamos de la fiesta. Para variar, Nicole y Leonardo se había desaparecido, Alex y Damián se quedaron bailando.
Seguimos caminando en silencio, y llegamos a unas solitarias rocas, iluminadas con la luz de la luna, nos sentamos en la arena, a contemplar el mar.
-Lo siento por dejarte esperando en el parque, me dijo Benjamín. El viaje salió se imprevisto y anduvimos  muy rápido.
- ¡Me podrías haber llamado! Respondí

No dijo nada más y me besó. Sentir esos labios dulces y ricos me hacían olvidar todo, mojaba mi boca con su lengua, la movía lentamente, daba pequeñas mordidas, mientras sus manos me abrazaban. Seguimos besándonos recostados sobre la arena, estábamos solos, nos acompañaba  la luz de la luna y el sonido de las olas al chocar con la playa.
Benjamín continuaba besándome, cada vez con más pasión, sus manos sobre mis hombros, me quitaron la blusa negra que llevaba, recorrió mi cintura con caricias y besos, jugueteó con mi ombligo, ya me sentía excitada, tener a este hombre en mis brazos nuevamente me encendía,  bese su cuello y mordí sus orejas, juguetee con su pelo mientras él me acariciaba los pechos,  le quité la camisa y recorrí su cuerpo con mi lengua, se quitó los pantalones y los bóxer, su pene estaba erguido y duro, lo masajee con mis manos y el líquido pre- seminal se encargaba de lubricarlo, le ayude a quitarme la falda y el resto de ropa, al estar desnudos en medio de la playa, me tomó en sus brazos y me llevo hasta el mar, el agua se sentía fresca y exquisita, continuamos besándonos, cuando el agua cubrió nuestra cintura, me alzó en sus brazos y lo rodee con mis piernas, tomo su miembro y lo introdujo dentro de mí, envolvente lujuria , gemía y sentía un placer único, me agarraba con fuerza de su cuello y lo besé bruscamente,  me soltó y caí en el agua, me dio vuelta y rápidamente separo mis nalgas, para luego introducirme su caliente miembro por el ano, al principio dolió un poco, pero luego el placer aumento y se hiso imparable, me envestía por atrás, mientras con sus manos tocaba mis pechos, con la yema de sus dedos acariciaba mis pezones, lo disfrute mucho, caminamos un poco hacia la orilla y Benjamín se acostó en la arena, me puse sobre él para poder montarlo, en esta posición sentía su pene más adentro, yo movía mis caderas rápidamente, mientras el me daba palmaditas en mi trasero, llegue al orgasmo con un gemido de placer único y Benjamín terminó afuera, nos  aseamos en el mar mientras nos besábamos y volvimos por nuestra ropa.

-¡No dejas de sorprenderme! , me dijo Benjamín.
Estaba casi por amanecer y tenía que regresar antes que despertara la madre de Nicole. Le envié un sms a mi amiga, y nos juntamos cerca de la cabaña, besé a Benjamín para despedirnos.
-¿Te puedo ver mañana? Me dijo
- No volveré a repetir lo de antes, si tenemos suerte nos encontraremos por casualidad, le dije.

Nicole beso a Leonardo y sigilosamente entramos en la habitación, nos pusimos la pijama, y nos acostamos sin hacer el menor ruido, nos aguantamos chismosear todo lo que había pasado, y decidimos hacerlo cuando despertáramos.

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