Oí el sonido de la puerta de mi habitación al abrirse, era
mi madre que entraba, abrí los ojos y mi cuerpo se sentía adolorido, mi cara
estaba un poco hinchada.
-¿Qué te sucedió? Preguntó mi madre.
- Termine peleándome con una chica porque su novio me
coqueteó, no fue nada importante, disculpa por dejar que las cosas se salieran
de control, respondí.
(Me sentía horrible por mentirle a mi madre, pero seguro con
la situación que viví iba a llamar a la policía, los medios se enterarían y
seria conocida como “la chica que casi fue violada en la calle”, no podría
salir de nuevo, y mi madre no volvería a estar tranquila)
-Está bien hija, espero no se vuelva a repetir, debes de
tener más cuidado.
Fue por un botiquín y puso crema sobre mis hematomas, y me
trajo un hielo para que bajara la hinchazón, también me dio un
anti-inflamatorio. Podía ver en sus ojos tristeza y preocupación, se había dado
cuenta que no fue una simple pelea entre chicas, pero respetaba mi silencio.
-Perdóname, le dije
-Sé que tienes tus razones hija, ten en cuenta que siempre
puedes contar conmigo. Ahora iré a preparar algo especial para ti.
Salió de la habitación y yo no tenía ganas de hacer nada,
sin embargo para no preocupar a mi madre, me levanté y fui a desayunar con
ella. Me preparó unos huevos revueltos con un toque de picante y tomamos un
rico café con chocolate. Intenté hablarle de cualquier cosa, para evitar los incomodos
silencios. Al terminar de comer, me dijo que tendría que salir hacer trato con
algunos proveedores.
-Llámame si necesitas algo, te quiero mucho.
Me abrazo y se fue.
Pase todo el día acostada sobre el sillón, recordaba lo que
me había pasado, y me daban escalofríos, luego veía a Benjamín, y me sentía
mejor, pero en mi mente nuevamente aparecían esos tipos y mi corazón latía
fuerte. Abrí los ojos y estaba toda sudada, creo que me dio fiebre, no tenía
ganas de salir, me sentía pésimo.
Tocaron la puerta, era mi amiga Nicole, al verme en ese
estado, me llevo hasta mi habitación y me hizo recostarme en mi cama, puso una
toalla fría sobre mi frente y me acompañó durante la tarde, cuando me sentí
mejor le conté todo lo que había pasado, y terminamos juntas llorando.
-Perdóname amiga, prometo nunca
más dejarte sola, me dijo.
- No fue tu culpa, la boba fui yo
al arriesgarme así. No sé en qué estaba pensando.
-Qué bueno que Benjamín te salvo
de esos tipos
-Sí, realmente estoy muy
agradecida con él. Ojalá lo pueda volver a ver.
Por otro lado Nicole, me contó que
había pasado la noche con Leonardo, que era muy tierno y que estaba sintiendo
algo especial por él, pero que no quería hacerse muchas ilusiones porque sabía
que pronto regresarían a su ciudad y el amor a distancia no funciona. Mañana será
el último día que se verán, ya que mi amiga viajará a visitar a su padre por
algunos días y no sabe si cuando regrese aun estén los chicos.
Por mi parte me mantuve en casa
los siguientes tres días, realmente no quería salir a la calle, no me conecte
en FB ni tampoco hable con nadie, pasaba horas en mi habitación encerrada sin
hacer nada. Solo fingía estar bien cuando acompañaba a mi madre para no
preocuparla, y aunque comía bien, esperaba que saliera para ir al baño y vomitarlo
todo, no me sentía con ánimos y todo me
daba asco.
Viernes en la tarde estaba sola en
casa, cuando tocaron la puerta, pensé que Nicole había regresado y corrí, pero
estaba equivocada, era Benjamín que me estaba mirando con una sonrisa. Lo hice
pasar y comenzamos a charlar.
-¿Qué estás haciendo aquí?
Pregunte sorprendida
-Estaba preocupado por ti, me miro
con delicadeza, no tengo ni tu número telefónico, sólo conocía tu dirección
pero me costó armar valor para tocar tu puerta, me respondió
- (Mi cara que ya estaba
completamente recuperada se comenzó a tornar roja), Gracias por preocuparte.
-¿Por qué te mantienes encerrada
aquí?
-No lo sé, no tengo ánimos de
salir.
-No puedes dejarte vencer ¡Vamos!,
tomo de mi mano y me llevo a la puerta.
-Espera, no puedo salir así.
Fui a mi habitación a cambiarme de
ropa, mi ánimo había cambiado, y estaba feliz, Benjamín tenía razón, no podía
dejarme vencer, su visita me había alegrado, y podía sentir que mi corazón
latía alegremente.
-Estoy lista, le dije
Me sonrió y volvió a tomar de mi
mano, fuimos a un parque de diversiones, disfrutamos de las atracciones y nos
reímos juntos, charlamos de diferentes cosas pero no tocamos el tema de la otra
noche, compramos algodón de azúcar y a Benjamín se le cayó de las manos, me reí
mucho, y él se acercó y me miro a los ojos.
-Te ves muy hermosa cuando
sonríes, me dijo
- Me puse muy roja y lo miré.
Regresamos a mi casa y mi madre
aún no había llegado, me sentía muy feliz por todo lo de hoy, invite a pasar a
Benjamín, decidimos jugar un rato con la consola y fui a buscar a mi habitación
los juegos, venia de regreso cuando Benjamín apareció frente a mí, entró a mi
habitación y cerró la puerta atrás de él.
-¿Qué estás haciendo? Pregunte
-No puedo olvidar tus dulces
besos, me respondió, quiero sentirlos otra vez.
Se acercó a mí y comenzó a
besarme, solté los discos con juegos y lo abrace.
Puso su lengua dentro de mi boca y
comenzó a recorrerla suavemente, ese dulce néctar de sus besos era embriagante,
sus manos acariciando mi cintura, su cuerpo cada vez más cerca del mío.
Continuamos besándonos y yo mordí sus labios con delicadeza, al parecer eso le
gustaba ya que me tomó fuerte por la cintura y me apegó a su cuerpo. Le quité
la chaqueta para poder sentir sus brazos, llevaba una camisa sin mangas que se
le veía estupenda. Me acorraló contra la puerta y me besó, mientras sus manos
recorrían mi cuerpo, comenzó a quitarme los botones de mi blusa y a besar mi
cuello, bajó lentamente, me quito la blusa y acarició mis pechos por sobre el
brasier, me sentía excitada, con sus caricias me llevaba a las nubes, toque su
espalda y ya estaba sudorosa, se quitó la camisa y pude ver su pecho, su piel
era hermosa su cuerpo estaba caliente, se dio cuenta que no era la primera vez
para mí, ya que no dudaba en seguir su juego, puso sus manos en mi espalda y me
quitó el brasier, con mis pechos desnudos
me acerqué a él y sentí como mis rosados pezones tocaban su torso.
Prolongó sus besos y siguió por mi cuello, bajó un poco más y tomó mis pechos,
los besó y recorrió con su lengua, yo tomaba su cabeza, su cabello, y daba
pequeños gemidos, lamió un poco más y volvió a besarme, me tomó en sus brazos y
me llevó hasta mi cama.
-Quiero hacerte mía, me dijo, se
quitó los pantalones, y se recostó al lado mío, llevaba un bóxer color azul
oscuro, en el cual se notaba un bulto grande y duro.
Subió sus manos por debajo de mi
falda, yo ya estaba mojada, toco con sus dedos mi vagina por sobre la ropa
interior, mientras besaba mis pechos, yo me sentía completamente excitada,
sudorosa, caliente, estaba llena de deseos de ser suya.
Quitó mi falda y mi ropa interior,
metió sus dedos dentro de mi boca y luego comenzó acariciar mi vagina con
ellos, la manera como los introducía me volvía loca, llevó mis manos hacia su
miembro y comencé a masturbarlo, estaba muy rígido, me hacía desearlo dentro de
mí, bajé su bóxer y pude ver su pene en
libertad, era grande y duro, se veía delicioso. El continuaba excitándome con
sus dedos.
-No aguanto más, le dije
-Te aré sufrir un poco más me
respondió, separó mis piernas y acercó la punta de su miembro a la entrada de
mi vagina. Y luego lo alejaba, mantuvo este juego un par de veces.
Yo estaba demasiado excitada, lo
quería completo dentro de mí pero él quería que lo deseara más, comencé a
gemir, mientras el jugueteaba conmigo, acariciaba mis pechos, sentía que iba a
explotar.
Se acomoda sobre mí y me introduce
por completo se sentía maravilloso, él también lo disfrutaba, comenzó a
embestirme, lento al principio, luego más rápido y con más fuerza.
Mis gemidos eran cada vez más
fuertes, estaba completamente perdida en un mar de pasión y lujuria. Se
escuchaba el golpe de nuestros cuerpos sudorosos, me tomó el pelo, me besaba y
seguía penetrándome con intensidad. Continuó así por un tiempo, yo marcaba mi
uñas en su espalda intentando sentirlo más adentro, estaba descontrolada a
punto de estallar.
-Estoy por acabar, me dijo
Continuamos haciéndolo, sabía que
no debía dejar que terminara dentro de mí, pero se me hacía imposible renunciar
a esa sensación tan placentera, llegamos juntos al orgasmo, con el gemido final, sentí la explosión y su placer dentro
de mí.
Caímos en la cama y nos besamos.
-Eres maravillosa, me dijo
-Tú también, le respondí
Ya era de noche, y caí en cuenta
que mi madre estaría por llegar, había perdido el sentido de donde estábamos y
del tiempo, me levanté al baño ha asearme, me puse la ropa, luego fue Benjamín
que aun permanecía en mi cama.
Salimos de mi habitación y en ese
momento entra mi madre a la casa.
(Ufffff, pensé estuvo cerca)
Benjamín se presentó como un amigo
a mi madre, y lo acompañe hasta afuera, al despedirse me besó.
Nos vemos mañana en el parque
cerca de la casa de Felipe, me dijo y se alejó caminando.
Volví a mi casa con una sonrisa.
-Así que “amigo”, dijo mi madre
con voz picara
- jejeje en cuanto sea oficial te
lo confirmo, le respondí
Cenamos juntas y regrese a mi
habitación, me puse el pijama y me acosté, las sabanas tenían el aroma de
nuestro encuentro, me sentí feliz de lo que había pasado, Benjamín era
maravilloso, me gustaba mucho y sé que también le gusto a él, ya no está Kim, y yo soy mucho mejor que ella.
Sonreí al pensar que lo vería de
nuevo mañana y me dormí.
© 2014 Eliasy Roga, http://elmundodeeliasy.blogspot.com/
Derechos
reservados prohibida su reproducción